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Queridos jóvenes y amigos,

 

Hace tiempo que no hemos continuado nuestro estudio de Hechos, pues he estado viajando a conferencia en Walla Walla y también fui a San Diego para compartir consolación con Marilyn, viuda de nuestro muy amado hermano Guillermo Guerra.  Nuestro hermano fue llamado a su hogar celestial el 5 de julio y el sepelio era el jueves de la semana pasada, el 10 de julio.  Encontré a Marilyn en paz, pero sintiendo la perdida.  Tuvimos yo y mi esposa oportunidad para conversar con el tres semanas antes que su muerte, donde le encontramos gozando en el Señor.  Le vamos a extrañar mucho, sobre todo los latinos que tanto gozaban de su amor y su ministerio, y también nosotros que teníamos el privilegio de viajar con él.  Fue Guillermo con quien fui a la Republica Dominicana por la primera vez hace veinte dos años.

 

Para terminar nuestro estudio de Hechos, quiero notar varias cosas en este capitulo 28.  Primero, se nota que Pablo hizo obras milagrosos en este lugar, algo que el no se acostumbraba de hacer.  Al principio del libro de Hechos, Pedro y los otros apóstoles habían hecho muchos milagros, cumpliendo la escritura de Marcos 16:20 “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.”  Los milagros eran para confirmar la palabra, y así era como vemos en Hechos 4:16 “¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar.”  En este lugar, “los naturales” no conocían nada acerca del Dios verdadero y los milagros eran para ellos señal manifiesta.  Hoy en día hay los que no quieren darse cuenta de los milagros ya no tienen su lugar como en aquel entonces.  Ellos dicen que Dios todavía es Dios de milagros.  Eso es cierto en algún sentido, pero la verdad es que nosotros vivimos en tiempos más semejantes a los libros de Esther, Esdras, y Nehemias, cuando Dios no hizo ningún milagro a favor de los Judíos.  Si, Dios obró detrás de la escena, guardando y ayudando a su pueblo, pero no con milagros porque no era tal día, sino día de ruina.  Así que, no es falta de fe si no buscamos ver todos los enfermos sanados, como nuestro hermano Guillermo.

 

Pasando al versículo 14, vemos algo de que he hablado antes “donde habiendo hallado hermanos, nos rogaron que nos quedásemos con ellos siete días; y luego fuimos a Roma, de donde, oyendo de nosotros los hermanos, salieron a recibirnos hasta el Foro de Apio y las Tres Tabernas; y al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró aliento”.  No sé si nos damos cuenta de cuan extraordinarias son estas palabras.  ¡Esta cosa no se conoce en el mundo, yo creo, que se encuentra hombres totalmente desconocidos y de una vez se puede tener tal comunión que se queda siete días!  Mis empleados y conocidos de negocio siempre están maravillados que, cuando viajo a países extranjeros o lugares en otros estados de EU, encuentro personas que me reciben en sus casas y me alojan, aun cuando ni siquiera una vez he ido allá antes.  Pero de verdad así es entre hermanos en Cristo, una cosa de mucho gozo.  Y se ve que era de mucho aliento para Pablo, y por mí ha sido igual.  La comunión entre santos es algo de que debemos dar gracias a Dios, y si se quiebra por algún razón, debemos buscar con lagrimas ante el Señor como se puede restaurar.

 

El capitulo termina con palabras bien serios acerca de los Judíos, que su tiempo como pueblo escogido de Dios había terminado “Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán.”  Pero nos advierte el apóstol en Romanos 11:13” Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.”  No podemos jactarnos, pues el tiempo de los gentiles también esta por terminar por incredulidad.  Espero que no haya nadie que lee estas palabras sea entre los que han rechazado la palabra de salvación de Dios, como hicieron estos Judíos.

Su hermano solo por gracia, Felipe Fournier