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Queridos jóvenes y amigos,

 

Todavía no hemos hablado sobre Hechos 20, pero este mañana estaba leyendo el capitulo 21y hay algo allí que me encanta que quiero compartirles, porque esto yo he experimentado con mucho gozo.  Vamos a citar los versos 4-6 “Y hallados los discípulos, nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén. Cumplidos aquellos días, salimos, acompañándonos todos, con sus mujeres e hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la playa, oramos. Y abrazándonos los unos a los otros, subimos al barco y ellos se volvieron a sus casas.”  Según el libro de Hechos, esta era la primera vez que Pablo había estado en Tiro.  ¡Pero mira el cariño, amor, y comunión que vemos entre Pablo y sus compañeros (quizás Lucas y Trófimo) y estos discípulos que encontraron en Tiro! 

 

Yo mismo he experimentado este amor tantas veces que solo pensarlo calienta mi corazón.  Recuerdo la primera vez que fui a la Republica Dominicana con el hermano Guillermo Guerra, yo un joven recién casado de 23 años.  Llegamos en el aeropuerto, no conociendo a nadie.  Para ser conocido, el hermano Guillermo levantó un himnario, Mensajes del Amor de Dios.  Había buen numero de hermanos que habían venido a recibirnos, y ¡que alegría había!  Éramos unos desconocidos, de otro país, otra cultura, y otro color.  Pero nada de eso importaba, y pasamos diez días muy felices con los hermanos en el RD.  Me ha pasado lo mismo en Perú, Ecuador, México, y cuantos otros lugares en los EU.  Acabo de volver de un viaje a Florida, donde pasé la noche y un domingo con una familia de Colombianos (Juan Carlos Lozano, su esposa Tonia, y sus hijos Andres y Brian) y ¡que alegría poder compartir con ellos comunión en el Señor y partir pan con los hermanos de Tampa!  Les aseguro, amigos, que el mundo no tiene nada semejante, y no nos entiende, como podemos gozar así con personas que nunca hemos visto antes.

 

Hay algo mas aquí, no tan elevadora, pero muy importante.  Estos hermanos eran sensitivos a la guía de Espíritu Santo y aconsejaron al gran apóstol Pablo que no subiese a Jerusalén.  El no les hizo caso, desgraciadamente, porque su mente estaba decidida ya.  Pero para mi es buena instrucción ver como uno hermanos simples y no muy bien instruidos a veces tienen mas entendimiento de la voluntad de Dios que otros que tienen mejor instrucción.  Pero es bueno también ver que a pesar de que Pablo no les escuchó en cuanto a donde el debía haber ido, no se quebró la comunión entre ellos.  ¡Noten la despedida, tan emocional, tan cariñoso!  Oraron y abrazaron, se habiendo conocido nada más que siete días!  O hermanos, que sea así entre nosotros!  A veces hay desacuerdos entre nosotros, pero no se debe quebrar la comunión tan preciosa que nos junta, si no sea algo que deshonra al nombre de nuestro Señor Jesucristo!

 

Pronto volveremos al capitulo 20 para hacer unos observaciones importantes.  Su hermano en Cristo, Felipe Fournier