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Judas y su triste fin

 

Léase por favor Hechos 1

 

Queridos jóvenes y amigos,

 

“Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,  y asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole á vituperio.”  Hebreos 6:4-6

 

Muchos han entendido mal los versículos que cito arriba.  Pero su ejemplo y su cumplimiento vemos en el mismo Judas Iscariote.  El era “apóstata” palabra acaso no muy bien entendido, pero quiere decir uno que hacia una profesión de fe en el Señor Jesús, pero no es creyente de verdad, y aprovechando todos los beneficios del Cristianismo, sin ser participe de su arrepentimiento delante de Dios.  Al fin, rechazan al Señor, y vuelven al judaísmo, el cual es para perderse, como el apóstol Pablo nos enseña una y otra vez en el libro de Hebreos.  Hay que entender que hay gran diferencia entre Pedro, quien negó al Señor tres veces y lloró amargamente después, pues era verdadero Pedro, aunque cayó gravemente, y Judas, quien era apostata.   Como alguien ha explicado en palabras sencillas, era posible que Noe cayera dentro del arca, pero no podía caer afuera del arca.  Pedro, por decirlo así, estaba dentro del arca.  Pero Judas, a pesar de su profesión, nunca había entrado por la puerta.

 

Es lamentable pensar como la avaricia, motivado por el poder de Satanás, tomó su fuerza sobre Judas.  Mencionamos algo de eso la semana pasada, pero para profundizar un poco este pensamiento, vemos en Juan 12 lo que pasó.  “Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y limpió sus pies con sus cabellos: y la casa se llenó del olor del ungüento.  Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dió á los pobres?”  Como vimos la semana pasada, no era su deseo de cuidar a los pobres, sino su codicia que le motivaba, pues el quería este dinero, pues era la ganancia de casi un año de sueldo.  María con corazón lleno de gratitud y alabanza derramó todo sobre los pies y la cabeza del Señor Jesús.  Ella era la única inteligente y conciente de lo que el Señor iba a pasar, y vemos como su adoración afectaba a los demás.  “La casa se llenó del olor del ungüento.”  El Señor lo apreciaba y bendijo a María; “Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto.”

 

Pero hay una cosa sumamente triste que notamos en Marcos 14.  “Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento? Porque podía esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse á los pobres. Y murmuraban contra ella.”  ¿Se nota lo que pasó?  Los demás discípulos, todos verdaderos creyentes en el Señor, fueron contagiados a través de las palabras de Judas, el fraude.  Así el peligro y daño de Judas, que extendía más allá que su propia perdición, afectaba a otros.  Pero ¡que lindas las palabras del Señor, apoyando y bendiciendo a la mujer!  “Mas Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la fatigáis? Buena obra me ha hecho;  Que siempre tendréis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les podréis hacer bien; mas á mí no siempre me tendréis.”  ¡O mis amigos, solo aquí en la tierra tenemos la oportunidad de recordar en su muerte a un Señor rechazado!

 

Judas, por todo cautivado por Satanás, pues “Satanás entró en él”, determinaba recuperar el dinero perdido.  “Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, vino á los príncipes de los sacerdotes, para entregársele. Y ellos oyéndolo se holgaron, y prometieron que le darían dineros. Y buscaba oportunidad cómo le entregaría.”  Marcos 14:10-11  Demasiado listos para aceptar esta tracción, ellos se holgaron de la oportunidad.  Judas sin duda pensaba que Jesús otra vez iba a escapar, y que el mismo quedaría con el dinero, recuperando la pérdida de lo que pensaba tener por la venta del ungüento, y así todo iba a continuar como siempre.  Pero no, no fue así.

 

Veo que este estudio se esta haciendo mas largo que lo que pensaba, y quiero meditar un poco mas sobre la manera de Judas en su tracción, y sus hechos después.  Así lo vamos a guardar para otra semana.  He logrado colocar mas fotos de mi nieta Rosa María en la pagina Web y pienso esta tarde colocar todos los estudios que hemos hecho sobre los discípulos también.  Así que, si quieren ver, vayan a la página http://philsautoteacher.tripod.com/ y haga clic donde dice Photos/fotos o donde dice Estudios de la Biblia.

 

Dios mediante la próxima semana voy a estar visitando a mi otra nieta Lexie.  Espero colocar más fotos.

 

Su hermano solo por gracia, Felipe Fournier