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Andrés y sus hechos

 

Léase por favor Juan 6:1-14, Juan 12:20-24

 

Queridos jóvenes y amigos,

Queremos continuar nuestro estudio del discípulo Andrés.  Entendemos por las escrituras que Andrés también era de Bethsaida, igual como Felipe, y creo que estos dos se conocieron antes y acaso eran amigos.  Felipe como hemos notado era un alumno de la escritura, un hombre de fe quien esperaba la venida del Cristo.  Andrés también, como notábamos la semana pasada, era un discípulo de Juan Bautista, y así se identificaba con el remanente de Israel quien en arrepentimiento esperaron la venida de su Mesías.  Vemos estos dos hombres, enfrentando el problema de mucha gente y poca comida.  Jesús, para probar primeramente a Felipe, le hizo la pregunta “¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?  Mas esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.”  Felipe, mirando la situación con ojos humanos en vez de con ojos de fe, contestó que era demasiado.  Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.”

Andrés, acaso en esta ocasión tenía más fe que Felipe, aunque su fe era débil.  Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro: Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?  Imagino yo que Felipe, pensando de la necesidad de mucho dinero, cosa que ellos no tenían, veía la situación como sin remedio.  Andrés, en cambio, pensaba de algo que tenían a través de un muchacho, pero no lograba su fe a un nivel de esperar que el Señor pudiera obrar con tan poquito.  “¿Mas qué es esto entre tantos?” 

No creo que nos convenga jactar ni decir algo malo acerca de la falta de fe de estos discípulos siendo nosotros hombres muy semejantes.  Como dijo Santiago acerca de Elías “Elías era hombre sujeto á semejantes pasiones que nosotros, y rogó con oración que no lloviese, y no llovió sobre la tierra en tres años y seis meses.”  Así en la incredulidad de Felipe y la poca fe de Andrés, vemos a nosotros mismos.  El uno dijo “No hay dinero suficiente” y el otro dijo, “tenemos un poquito pero no logrará a satisfacer a tantos.”  Esto se puede entender en ambos casos mundanos como tenemos en este capítulo, las necesidades de la vida; la comida, vestido, alojamiento, y acaso otras cosas se puede añadir.  Son las cosas que nos preocupan casi todos los días pero que bueno es ver como el Señor iba a proveer y su deseo era de enseñar a Felipe y también Andrés que El era capaz de ministrar a sus necesidades, sean como sean.

Creo que se puede entenderlo también en una manera espiritual.   No hay nada de malo en el sentir de nuestra debilidad y flaqueza “¿Mas qué es esto entre tantos?”   Acaso entendemos que Dios en su misericordia nos ha dado un poco de don, no mucho, y sentimos que no somos capaces.  Pero en las manos del Señor, puede ser para abundancia, para la alimentación de muchos.  Este entendimiento me anima para continuar haciendo estos estudios, no sabiendo si sean de provecho a otros, ni siquiera si se lee muchos o pocos, pero tengo algo de fe que el Señor lo puede usar por la bendición de otros.

Vemos a Andrés otra vez mas con Felipe y la pregunta de unos griegos que se acercaron a Felipe en Juan 12.  “Estos pues, se llegaron á Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle, diciendo: Señor, querríamos ver á Jesús.”  ¡Bendito deseo!  ¡Ojala que sea el deseo de cada uno de mis lectores día en día, de ver el Señor Jesús con ojos de fe, atravesando esta jornada!  Bueno, Felipe se puso avergonzado sin saber que decir, pues, ¿Cómo iba a tratar con un griego, alguien que no tenía parte en la nación de Israel?  Llevó su confusión a su amigo Andrés, y que bueno notar que Andrés sabia donde encontrar la respuesta adecuada y perfecta.  “Vino Felipe, y díjolo á Andrés: Andrés entonces, y Felipe, lo dicen á Jesús.”  Y usted, mi querido lector, ¿ha aprendido traer sus preguntas y confusiones a Jesús?   Allí Felipe y Andrés encontraron, no solo la respuesta a su pregunta acerca de los dos hombres buscando a Jesús, sino una revelación del futuro y la bendición de Dios que iba a salir a TODO EL MUNDO, no solo a estos dos griegos.  “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.” 

Así en estas dos ocasiones vemos a Andrés, llevando primeramente un muchacho a Jesús, y después a dos griegos.  ¡Que cosa hermosa es traer la gente al Señor Jesús!

La historia o acaso la tradición indica que Andrés murió crucificado por el Señor Jesús  en una cruz así X y por eso esta cruz se llama “la cruz de san Andrés.”

Su hermano solo por gracia, Felipe Fournier