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Pedro y la responsabilidad nuestra

 

Léase por  favor 2 Pedro 3

 

Queridos jóvenes y amigos,

 

“Pues como todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué tales conviene que vosotros seáis en santas y pías conversaciones.”  La semana pasada vimos como la venida del Señor Jesús que se menciona aquí en 2 Pedro 3 es “la manifestación”, algo distinto del arrebatamiento que es nuestra esperanza bienaventurada.  Pero la manifestación del Señor Jesús debe de ser de mucho interés a los creyentes hoy en día.   En Tito 2 leemos “la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.”  ¿Nos interesa la gloria de aquel hombre menospreciado y rechazado en el día de hoy?  El mundo hoy en día no respeta a Jesús, pero viene el día de su manifestación en poder y en gloria, y en aquel día, no van a poder ignorarlo y menospreciarlo como ahora.  Nosotros, como los que aman y honran a Cristo en el día de hoy, anhelamos el día de su manifestación.

 

Así que, la manifestación de Cristo se ve en el nuevo testamento siempre conectado con nuestra responsabilidad de caminar en una manera que hoy en día seria para su honra y gloria.  Como Pedro explica en nuestro capitulo, este mundo esta esperando la destrucción, esta vez con fuego en vez de agua, y todas las cosas aquí en el mundo serán deshechas.  ¿Cómo entonces puede ser que el Señor quisiera que formáramos nuestras esperanzas aquí?

 

Igual como Pedro en nuestro capítulo, Pablo también conecta la manifestación de Cristo con la responsabilidad nuestra.  El verso antes en Tito 2 dice “vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente” y el siguiente versículo dice “Que se dió á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”  Nosotros insistimos mucho en que la salvación del alma no tiene nada que ver con buenas obras.  No somos salvos por obras, ni somos mantenidos en la salvación por las obras.  Pero eso no quita la responsabilidad del creyente de ser “piadoso” o “celoso de buenas obras.”

 

Pablo nos enseña “me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo á mí, sino también á todos los que aman su venida.”  La venida de que se habla aquí es otra vez la manifestación.  Las coronas son para los fieles, y en parte nuestra fidelidad al Señor consiste en el amor para el día de su gloria.  Si pensamos en la gloria y el honor que es su deber, nuestras vidas van a ser afectadas hoy en día.  Quizás un ejemplo nos ayudaría.  Supongamos que estamos comiendo con inconversos en un restaurante.  Llega la comida, ¿y que hacemos?  ¿Agachamos la cabeza abiertamente para darle gracias al Señor?  ¿O tratamos de hacerlo en una forma para que nadie se note?  ¿O quizás no lo hacemos nada cuando estamos con inconversos?  La piedad consiste en una vida referente a los intereses de Dios siempre.  ¿Vamos a las reuniones cuando nos da la gana?  ¿O buscamos cualquier excusa para que no vayamos?  ¿Leemos la Biblia como una costumbre todos los días?  ¿O solo cuando estamos en las reuniones?

 

Que estas cosas sean de ejercicio a los corazones de todos nosotros, incluso el corazón de el que escribe, pues hay necesidad de escudriñar el corazón.

 

“Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.”  Con estas palabras bonísimas termina la lectura de Pedro, aquel siervo del Señor con sus muchas fallas pero con su afecto sincero para Jesús.  Creo que hemos aprendido bastante acerca de nosotros mismos, estudiando la vida y la lectura de Pedro por un año entero.  Buscamos lo que el Señor tiene para el futuro.  Voy a estar viajando en sur América para las próximas dos semanas, por eso no estoy seguro si voy a poder escribir algo.

 

Hay mas fotos de mi nieta en la pagina Web http://philsautoteacher.tripod.com/id4.html si quieren verlas.

 

Su hermano solo por gracia, Felipe Fournier