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Introduciendo las Siete Fiestas, el Sábado

 

Léase por favor Génesis 2:1-3, Deut. 5:12-15, Ezequiel 20:12, Juan 5:16-18, Hebreos 4:1-11

 

Queridos jóvenes y amigos,

La semana pasada hicimos un bosquejo de las siete fiestas de Jehová, pero sobrepasé la introducción que se nota en los tres primeros versículos del capitulo 23 de Levítico; “Habla á los hijos de Israel, y diles: Las fiestas solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis santas convocaciones, serán estas: Seis días se trabajará, y el séptimo día sábado de reposo será, convocación santa: ninguna obra haréis; sábado es de Jehová en todas vuestras habitaciones.  Estas son las fiestas solemnes de Jehová…”

Se nota que habla del Sábado como introducción de las fiestas.  Siendo que no hay nada en la palabra de Dios que sea por accidente, o mal escrito como si fuera algo humano, debemos prestar atención a lo que el Espíritu de Dios tiene por nosotros en esto.  El Sábado no era igual que las otras fiestas, pues se celebraba cada semana, no una vez al año como las demás. 

Es muy importante considerar el versículo en Ezequiel 20, mencionado arriba “Y díles también mis sábados que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.”  El Sábado en si fue señal entre Jehová e Israel; nunca, nunca fue dado a los gentiles ni a la iglesia (los cristianos en este presente día de Gracia) para celebrar.  Allí se confunden los Adventistas del séptimo día, dando de entender que no entienden ni el Sábado ni tampoco el Día del Señor, primer día de la semana.  Debemos estar muy claros que el día de importancia al cristiano es el primer día de la semana, el día de la resurrección del Señor Jesucristo de los muertos, nuevo día, día que nos habla de cosas celestiales.  No somos terrenales, y el día Sábado siempre se relaciona con la tierra, con pueblo terrenal.  El Sábado no es eliminado en los pensamientos de Dios; se va a celebrar en el Milenio, cuando otra vez va a haber pueblo terrenal de Dios, aquí en el mundo.  Pero ahora mismo, el séptimo día de la semana no toca al creyente en ninguna manera.

Notamos que el Sábado fue mencionado en Hebreos con bastante claridad. Verso 9 de capitulo 4 nos dice “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.”  ¿Qué es esto?  ¿No dijo el mismo Señor, estando en la tierra en Mateo 13: “Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.”?  Es muy cierto esto, que tenemos nosotros descanso de alma en la obra completa de Cristo en la cruz; además tenemos descanso de corazón, caminado en la obediencia como nos enseña este versículo en Mateo.  Pero hay otro descanso, que por nosotros solo se realiza de el cielo, donde las tribulaciones de este mundo nunca nos van a afectar jamás.  Para Israel, este descanso se realiza en el Milenio, cuando Jesucristo reinará en justicia completa.

Hace poco alguien me escribió diciendo así “¿Porque malas situaciones en la Asamblea?  A mi parece son absurdos; ahí es justo donde debería reinar la alegría, el gozo, la unidad, el trabajo, y por sobretodo la paz en el corazón, y no veo eso.”  Yo pude sentir la amargura y tristeza que sentía y también simpatizar, siendo que yo mismo he pensado cosas semejantes, pasando por dura tribulación y problemas en la asamblea.  Pero creo que tenemos la respuesta en Hebreos 4, que todavía estamos nosotros en el desierto, no descansando en el reposo de Dios.  Cada uno de nosotros anhelamos este día de reposo, pero aun estando aquí en el mundo, reconozcamos que el pecado aun permanece, en nosotros como la vieja naturaleza, y en el mundo.  Pero es en estas circunstancias difíciles que aprendamos “llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mi.”  No dijo el Señor que seria fácil, sino que aprenderíamos más de Aquel que es manso y humilde de corazón.  ¡O bendito Señor, que sea verdad en nuestras vidas!

Con mucho afecto en Cristo, su hermano solo por gracia, Felipe Fournier