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Pedro y sus preguntas sobre la profecía

 

Léase por favor Marcos 13

 

Queridos jóvenes y amigos,

 

No pude hacer estudio la semana pasada por estar en la conferencia en Tijuana, y Dios mediante estaré en Venezuela la semana que viene para la boda de Carlos y Lisseth, y Jesús y Angie de Barquisimeto.  Voy a tratar de poner algunas fotos de ambos lugares en la pagina web http://philsautoteacher.tripod.com/.

 

Esta pregunta de Pedro en nuestro capitulo aparentemente era resultado de una conversación entre cuatro discípulos, pues la pregunta fue hecha por Pedro, Jacobo, Juan, y Andrés.  ¿Cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas han de cumplirse? Yo veo aquí algo de ánimo que entre los discípulos había esta oportunidad de conversar sobre las cosas que el Señor había hablado.  Que bueno es si nosotros nos ocupamos así, cuando nos juntamos por día de comunión.  Creo que muchas veces nuestra conversación no llega más allá que conversar sobre quien ganó el último juego de fútbol.  No digo que es malo hablar de fútbol, sino notar que si nuestra conversación no sube a otro nivel, probablemente hay que escudriñar nuestros corazones para saber donde estamos en nuestras almas.

 

La respuesta de Jesús era mucho más amplia que la pregunta.  El cumplimiento de verso 2 “¿Ves estos grandes edificios? no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada” fue en el año 70, cuando el general Tito de Roma destruyó al templo y mató a miles de Judíos.  Crucificó tantos que se decía que no se encontraba árbol por kilómetros alrededor de Jerusalén, pues todos habían sido usados para crucifijos para matar a los Judíos rebeldes.  Pero lo que viene después, lo que Jesús habló de verso 6 y adelante, tiene que ver con un día que todavía no llega, un día que nosotros conoceremos solo desde el cielo.  Nosotros seremos arrebatados antes, y las palabras del Señor a los discípulos era para otro grupo que los discípulos prefiguraban, quiero decir, el remanente fiel de Judíos en un día venidero. 

 

Quizás pensamos que estas cosas no nos deben interesar, entonces, porque no tocan a nosotros directamente, pues somos Cristianos y no somos Judíos del remanente.  En verdad por muchos años yo era culpable de sobrepasar la profecía, en parte porque un hermano mayor que respetaba mucho (ahora esta con el Señor) me dijo así: “Puedo estar en mal estado de alma y aun así gozar de un estudio sobre la profecía porque tiene que ver con la tierra.”   Creo que el hermano habló la verdad, pero no es cierto que por eso debemos dejar a un lado la profecía, pues vio bien el Espíritu de Dios usar muchas páginas de la Biblia para hablar sobre la profecía.  Pero la profecía tiene por su motivo la gloria de Cristo y la bendición de Israel sobre la base de la gracia, y por eso nos debe interesar.  Además, el interpretar mal la escritura profética es una cosa común y dañina. 

 

Por ejemplo, veamos verso 13 de nuestro capitulo: “Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.”  Estaba yo en el sur de México hace unos años y estaba conversando con un grupo de hermanos.  Uno del grupo pronuncio este verso y concluyó que quiere decir que el que desvía del camino de seguir a Jesús, pierde su salvación.  Esta interpretación de la Biblia es muy peligrosa, y viene de una mala interpretación de las escrituras proféticas.  Este versículo ni siquiera habla de creyentes en el día de gracia, sino de fieles del remanente de Israel.  Su salvación será tal que sus vidas van a ser preservados bajos circunstancias muy difíciles (que vemos en nuestro capitulo), y esta salvación es terrenal.  Ellos van a entrar en el milenio, el reino de Dios en este mundo, cuando Cristo reinará como Rey sobre todo el mundo.

Entonces, hay que leer este capitulo sabiendo que todo lo que se habla es de un día que aun no viene, y el evangelio que se predica no es el evangelio de la gracia, sino del Reino, y la venida del Señor de que se habla, es su venido para rescatar a su pueblo terrenal, no su venida por nosotros en el arrebatamiento.  Pero hay cosas que nos podemos aplicar, por ejemplo la amonestación en verso 33 “Mirad, velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo.”  Esto es tan verdad por nosotros en el día de hoy, que será para los fieles de Israel en el día futuro.

Su hermano solo por gracia, Felipe Fournier