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Daniel y su oración de confesión

 

Léase por favor Daniel 9

 

Querido jóvenes y amigos,

 

La oración de Daniel en el capítulo 9 esta tan llena de instrucción solo por leerla que me parece que no es necesario hacer un comentario sobre su contenido.  Pero quizás podemos compartir algunos pensamientos que sean para nuestra bendición.

 

Primeramente se da cuenta de que Daniel esta leyendo la Biblia.  “yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años, del cual habló Jehová al profeta Jeremías, que había de concluir la asolación de Jerusalén en setenta años.”  Y también en el verso 13 de nuestro capítulo “Según está escrito en la ley de Moisés, todo acueste mal vino sobre nosotros: y no hemos rogado á la faz de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades, y entender tu verdad.”  No dudo que como leemos en los capítulos anteriores, como el orar era hábito de su vida de Daniel, así que leía la Biblia en seguida.  La Biblia es la palabra de Dios, y Dios nos habla por ella.  Hay mucha gente que quiere la revelación nueva, sea en forma de sueño, visión, o señal.  Y aunque es cierto que Dios puede revelarse en el día de hoy de esa forma, no es común y aun en el tiempo de Daniel, era necesario “mirar atentamente en los libros.”  Yo entiendo que muchos de nosotros vivimos una vida agitada.  Pero si no hay tiempo para la oración y la palabra de Dios, algo tiene que cambiarse, o vamos a ser perdedores en las cosas de Dios.

 

Por leer la escritura, Daniel entendió que el tiempo de la asolación estaba por concluir.  Pero el no esperaba solo que se cumpliera la profecía, porque en su corazón había entendido toda la necesidad del cautiverio de Israel por su desobediencia.  Y como todo hombre que conoce su corazón, Daniel toma su parte en la caída.  “Hemos pecado, hemos hecho iniquidad, hemos obrado impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus juicios…Y todo Israel traspasó tu ley apartándose para no oír tu voz: por lo cual ha fluído sobre nosotros la maldición, y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra él pecamos.”  Claro que Daniel no vivía en el tiempo de Moisés.  Pero aun así el toma su parte con la desobediencia de Israel.

 

Hace casi dos cientos años habían hermanos que miraron alrededor en la confusión del cristianismo, y dijeron “nosotros hemos pecado.”  Dios empezó una obra entre ellos, de volverlos al terreno de un solo cuerpo, de congregarse solo al nombre del Señor Jesús.  Algunos de nosotros, casi dos cientos años después, queremos seguir en su pisadas.  Ojala que nos damos cuenta de que nosotros también hemos pecado y participado en la ruina que hay en todos lados, aun entre los que profesan congregarse solo al nombre de Señor.

 

El verso 18 nos da de entender como Daniel podía orar con confianza.  “Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestros asolamientos, y la ciudad sobre la cual es llamado tu nombre: porque no derramamos nuestros ruegos ante tu acatamiento confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas miseraciones.”  Daniel entiende que a pesar de toda la maldad que habia caído sobre el pueblo de Israel y Judá, no podía decir que habían aprendido bien las lecciones y así que Jehová debería librarlos.  No, mas bien, el confiesa que solo en la misericordia de Dios podían esperar.  Nosotros haremos bien confesando lo mismo.  Muchas veces hemos presumido en su misericordia y gracia, y debemos sentirlo y arrepentirnos y volvernos a caminar en sus caminos.  Cristo pagó un precio muy alto por rescatarnos y salvarnos.  ¿Cómo vamos a seguir ingratos y desobedientes?

 

La semana que viene esperamos estar en una conferencia en Burbank.  Pero es mi deseo hacer un estudio más sobre el libro de Daniel.  Después, veremos lo que el Señor disponga.

 

Su hermano solo por gracia, Felipe Fournier